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POR UNA COMUNICACION POPULAR

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lunes, mayo 19, 2008

La iglesia institución y la realidad

REFLEXIONES: LA IGLESIA INSTITUCION Y LA REALIDAD Hay hechos que las palabras no pueden disfrazar, mejorar, embellecer o embarrar. Que durante la siniestra y asesina dictadura que masacró a la mayoría de mi generación, provocando otro, de los genocidios más tremendo de nuestra historia. Uno fue el de los pueblos originarios. Y que la Iglesia Institución guardara un cómplice y estruendoso silencio, más allá de los propios mártires no reconocidos, reivindicados ni defendidos por ella, y más acá de monstruosas complicidades, de las que Von Wernich es sólo un caso comprobado, digo que es un hecho, que no será modificado por discursos aleatorios, negadores o cargados de espejitos de colores. Siento que las autoridades eclesiásticas, no son concientes del todo, de la inmensa deuda que tienen con los millones de creyentes. No sólo aquellos que habitan el suelo argentino, sino con los creyentes latinoamericanos, y aún con los del resto del planeta. El silencio de la Iglesia Institución, no sólo ante las desapariciones, secuestros, tortura y muerte de los miles de militantes comprometidos con sus ideales, sino y fundamentalmente por tantas mujeres embarazadas y bebés nacidos en cautiverio, privados de sus familias, digo, el silencio de la Iglesis Institución, ante tantos hechos aberrantes, ha sido tan trepidante que conmociona hasta a las conciencias más desprevenidas. En ese contexto resulta paradójico, cuando no hipócrita, su cerrada, obstinada y pertinaz prédica contra el aborto, con el eslogan que defienden la vida ¿no eran vidas las de tantas madres secuestradas-desaparecidas y sus hijos? ¿o con su silencio adherían a la categoría de no humanos que los genocidas conferían a sus víctimas? En estos últimos meses ¡cuántos discursos y palabras! Para confrontar a un gobierno democrático. Con sus más y sus menos. ¿Dónde estaba esa enjundia, esas ansias de libertad y de defender a la comunidad, esa valentía discursiva, cuando hombres, mujeres y niños eran arrancados de sus casas, lugares de trabajo y estudio, para ser torturados y asesinados? ¡Que deuda inmensa tienen con la creación! ¿Cómo podrán soportar sus propias conciencias? ¿La tienen en realidad? Tal vez estaban de acuerdo. O ya forman parte de lo que llamo la “clase política”, una de cuyas características, en tanto devienen “funcionarios” es entregar la conciencia a cambio de alguna prebenda o bien material. Porque los representantes de la Iglesia Institución, en tanto son sostenidos económicamente por el Estado (esto es por nosotros, los ciudadanos) son funcionarios que deberían estar a nuestro servicio y rendirnos cuentas, como cualquier otro funcionario. Ejercer el reclamo correspondiente, como siempre, depende de nosotros. (Seguramente, continuará…)

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