Nuestros treinta mil

Nuestros treinta mil
memoria, verdad y justicia

POR UNA COMUNICACION POPULAR

POR UNA COMUNICACION POPULAR
POR UNA COMUNICACION POPULAR

jueves, diciembre 08, 2016

FARSANTES


FARSANTES

(Farsante: Que finge lo que no es o no siente. Diccionario de la Real Academia Española)

En estos días se cumple el primer aniversario de la asunción del gobierno de Mauricio Macri y la alianza “Cambiemos”.
Muchos recordarán y algunos no querrán hacerlo, las promesas de campaña. “Vamos a generar un millón de puestos de trabajo”, “Vamos a eliminar el impuesto a las ganancias”, “Fútbol para todos va a seguir, pero sin propaganda política”, “Un millón de créditos hipotecarios de ANSES”, “Urbanizar 100 villas miserias y asentamientos por año”, “Administrar bien Aerolíneas Argentinas para que siga siendo estatal”, “Contribuir a la meta de una Argentina con pobreza cero”, “Evitar que el dólar supere los 15 pesos”.

Con seguridad se pueden agregar muchas más a esta somera enunciación. Soy consciente que en un año de gobierno, no pueden realizarse todas. Pero sí es posible vislumbrar la construcción del rumbo económico, político y social que allanen el camino y aporten elementos para lograrlo.
Luego de transcurrido este tiempo, analizando las políticas implementadas, y las consecuencias presentes y a futuro de las mismas, nadie puede asegurar que van en el sendero de las promesas realizadas. Sino todo lo contrario.

Si a este panorama de la realidad le sumamos la palabra de los funcionarios, los discursos del presidente y las respuestas de cada uno de los integrantes del gobierno a las preguntas del “periodismo independiente”, no del “periodismo militante” porque en pleno ejercicio de “la libertad de expresión” no tienen acceso a “queremos preguntar”, se puede concluir que tenemos un gobierno de farsantes.

Hay quienes contribuyen, sin ser parte del gobierno, a sostener la farsa ideada en los laboratorios de asesores de imagen:

“Los medios de comunicación fungen como diseñadores de un paisaje semántico que gran parte de la sociedad naturaliza. Difunden mensajes que la realidad no avala, pero es aceptada como verdad y es reproducida sin pensar, analizar ni comprobar. Mucho menos cuestionar.” (“Artificios”- Blog Cuestión Cultural)

No está en duda que el gobierno ha sido elegido de manera democrática (en función a las promesas realizadas y las expectativas que estas crearon en la sociedad) y que lo fue de manera legal. Sin embargo:

“Asistimos a un gobierno legal en su origen, que se va deslegitimando en el ejercicio del mandato. Por no cumplir lo que le prometió a la sociedad antes de ser electo. Por no respetar las leyes, ni los tratados internacionales incorporados a la Constitución Nacional, que también es sistemáticamente violada. Con la complicidad de quienes deberían ser los custodios de la constitucionalidad de los actos de gobierno.” (Ibídem)

Admito que hay quienes no acepten que este es un gobierno de simuladores (Simular: Representar algo, fingiendo o imitando lo que no es) pero hay hechos que lo afirman a los gritos:

“No hay registro de un presidente que deba recurrir a la contratación de extras para simular viajes en colectivo o subte; para actos escolares. Tampoco que el primer mandatario inaugure como propias obras que ya lo fueron por la administración anterior. O que anuncie inversiones que ya fueron anunciadas por el gobierno que lo precedió.” (Ibídem)

Todo lo denunciado en las líneas precedente, no hubiera podido sostenerse sin la complicidad, aquiescencia, cooperación y/o participación de otros integrantes de la sociedad:

“Lo lamentable, es que hay un significativo número de dirigentes políticos, sindicales, judiciales y clericales que colaboran con esta puesta en escena que encubre el saqueo al patrimonio nacional que está llevando a cabo el gobierno.” (“Encantamiento”- Blog Cuestión Cultural)

Esta nota sólo pretende ser un ayuda memoria, que ojalá ayude a quienes describo en el último párrafo, a que recuperen la dignidad de servir al pueblo que los puso (de manera directa o indirecta) en los cargos que ostentan y no sigan contribuyendo a la destrucción del tejido social de solidaridad que tanto costó reconstruir luego de la dictadura genocida que masacró a una generación de argentinos y se robó la identidad de sus hijos.

Daniel Mojica

jueves, diciembre 01, 2016

ARTIFICIOS

ARTIFICIOS

Vivimos tiempos complejos en esta querida Patria. Desde que recuperamos la democracia no logramos consolidar el proyecto emancipador que soñaron patriotas como San Martín, Moreno, Monteagudo, Belgrano. Ser independientes. Libres de cualquier dominación extranjera.
Entonces, tal vez fuera más sencillo identificar al enemigo. Aunque también había espías, infiltrados y traidores de toda laya. No siempre enarbolaban la bandera del imperio que representaban.

Hoy, el enemigo tiene armas más difíciles de combatir. Disparan contra la conciencia, los valores, las creencias con herramientas muy sofisticadas. Crean necesidades. Dividen la sociedad por segmentos claramente estudiados. Separan por colores, grados de consumo, marcas preferidas, territorios, hábitos, adicciones.

Construyen un sentido común acorde a las necesidades del sistema creado. Erigen símbolos a adorar e imitar y direccionan el tipo de mercancía a adquirir para “ser como”, o sea “parecer”. La apariencia es más importante que ser. Una subjetividad que no nace del “sujeto”, que pasa a ser objeto de su propia “pertenencia obtenida”.

Los medios de comunicación fungen como diseñadores de un paisaje semántico que gran parte de la sociedad naturaliza. Difunden mensajes que la realidad no avala, pero es aceptada como verdad y es reproducida sin pensar, analizar ni comprobar. Mucho menos cuestionar.
El viejo eslogan “si no salió en la tv no sucedió” se transformó en “si lo dice la tv es verdad”.

Así se construye una sociedad adocenada, uniforme, sin matices. Casi sin vida propia. Una sociedad que vive en la ficción que le relatan sin contrastarla con sus propias vivencias.

De esta misma forma se crean dirigentes amigables con ese sistema para conducir al rebaño adoctrinado, o subyugado hacia donde la clase dominante quiere. Ya sea para consumir determinados productos, o elegir candidatos.

También, por añadidura o como consecuencia, se definen las “nuevas brujas” que mandarán a la hoguera oportunamente. Los que cuestionan. Los que reclaman sus derechos. Los que piensan. Ya sufrimos a los que torturaron y asesinaron a quienes tenían “exceso de pensamiento”. También se robaron a sus hijos.

Asistimos a un gobierno legal en su origen, que se va deslegitimando en el ejercicio del mandato.

Por no cumplir lo que le prometió a la sociedad antes de ser electo. Por no respetar las leyes, ni los tratados internacionales incorporados a la Constitución Nacional, que también es sistemáticamente violada. Con la complicidad de quienes deberían ser los custodios de la constitucionalidad de los actos de gobierno.

Todo esto, sin contar la mendacidad de que hacen gala el presidente y los funcionarios nombrados por él en cada aparición pública. Sin mencionar las puestas en escena que simulan el contacto con el pueblo.

No hay registro de un presidente que deba recurrir a la contratación de extras para simular viajes en colectivo o subte; para actos escolares. Tampoco que el primer mandatario inaugure como propias obras que ya lo fueron por la administración anterior. O que anuncie inversiones que ya fueron anunciadas por el gobierno que lo precedió.

Sin complicidad con los medios de comunicación y con los otros poderes del estado, esto no se puede llevar a cabo.
Esta es la realidad que nos toca transitar a pocos días de un fin de año que no preanuncia augurios de que vaya a ser muy feliz para la gran mayoría de los argentinos.

Daniel Mojica

miércoles, noviembre 23, 2016

ENCANTAMIENTO


ENCANTAMIENTO

La sociedad argentina está atravesando un período de “bipolaridad ejecutiva”. Una suerte de esquizofrenia política en la conducción del Estado, donde los dichos, los discursos se contradicen dramáticamente con los hechos.

Se anuncian medidas que son presentadas como beneficios para sectores a los que en realidad perjudican. Existe una ceguera voluntaria en los funcionarios, para ignorar que los perjudicados son personas.

Hombres, mujeres y niños que pagan con desocupación, hambre, y desprotección social, semejante ejercicio de cinismo.

(Cinismo: Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables). (Dicc. Real Academia Española)

Los pomposos y disparatados nombres, con que se bautizan semejantes iniciativas sólo son distracciones, ideadas por profesionales, para ocultar los reales objetivos que persiguen.

Lo lamentable, es que hay un significativo número de dirigentes políticos, sindicales, judiciales y clericales que colaboran con esta puesta en escena que encubre el saqueo al patrimonio nacional que está llevando a cabo el gobierno.

Leyes nacionales, tratados internacionales incorporados a la Constitución Nacional, y la misma Ley Suprema son sistemáticamente violadas con la complicidad de los sectores mencionados en el párrafo anterior, y también con la del sistema monopólico de medios oficialistas.

Buena parte de la sociedad está rendida frente a esta suerte de encantamiento de “buenos modales” que encubren el más terrible cercenamiento de derechos y garantías del que tengamos memoria.

Una parte de la sociedad eligió desde el odio. Por el cansancio de un discurso que describía, tal vez con un énfasis desmedido, lo que la propia realidad efectiva hacía visible para las grandes mayorías: paritarias libres que superaban la inflación, vacaciones y fines de semana disfrutables, miles de parques industriales nuevos a lo largo del país, millones de jubilados que pudieron acceder, aun cuando no tuvieran los aportes necesarios, la desocupación más baja desde la recuperación de la democracia, planes de vivienda, los servicios públicos eran eso, servicios públicos que el Estado tiene la obligación de garantizar, con errores y falencias, con todo lo que se le puede reclamar a un gobierno y a un poder ejecutivo, pero que nunca traicionó el mandato popular por el que fue elegido.

Ese cansancio liberal, que menciono más arriba, sumado a las mentiras que muchos eligieron creer, y a errores de la propia conducción del proyecto iniciado el 25 de Mayo de 2003, condujeron a elegir un gobierno de funcionarios que no son estridentes, ni enfáticos, ni soberbios. Que no usan sistemáticamente la cadena nacional, pero sí mienten alegremente y sin gritar. Hasta se dan el lujo de inaugurar obras o financiamientos que ya habían sido efectuados durante la anterior administración.

Con sonrisas y buenos modos te quitaron todo lo que conseguiste durante los doce años de un gobierno que cansó tus oídos.

En fin. Habrá que ver que nos pasa como sociedad, porque por ese cansancio, elegimos un gobierno de tránsfugas. Alegres y sonrientes que no nos cansan, pero gobiernan para ellos mismos.

(Tránsfugas: 1. Persona que pasa de una ideología o colectividad a otra. 2. Persona que con un cargo público no abandona este al separarse del partido que lo presentó como candidato. 3. Militar que cambia de bando en tiempo de conflicto) (Ibídem)

Daniel Mojica

miércoles, noviembre 09, 2016

TRUMP, BIPARTIDISMO Y SISTEMA DE PODER

TRUMP, EL BIPARTIDISMO Y EL SISTEMA DE PODER

El triunfo de Donald Trump debe dejarnos algunas enseñanzas. Tenemos que interrogarnos sobre el contexto político y social de su emergencia.

Podemos decir que en una sociedad edificada sobre un bipartidismo casi sin matices. El “acuerdo” estalla por los aires cuando las mayorías no tienen respuesta a sus necesidades.

Algo similar sucedió en España con PODEMOS. Desde otro costado del arco ideológico. En una sociedad con otras expectativas.

En nuestro país, hace rato que quieren repetir el modelo bipartidista “amigable” con el sistema de poder. El liberalismo ya sumó a sus huestes al partido radical y quiere hacer lo mismo con el peronismo.

Hay un grupo de dirigentes del PJ y del Frente Renovador que no ve con malos ojos esa jugada.

El sistema de poder se frota las manos. No pudo destruir al peronismo. Pero sí logró en diferentes momentos de la historia acercar dirigentes políticos y sindicales a que “defiendan” esos postulados.

Los peronistas que levantamos las banderas de Independencia Económica, Soberanía Política y Justicia Social, o sea que recogimos el nombre de Evita y la doctrina de Perón para llevarlos como bandera a la Victoria, tenemos que preguntarnos ¿Aceptamos que nos integren al sistema que explota a los más humildes, con la excusa de “no poner palos en la rueda” o “que al gobierno le vaya bien”?

O de una vez por todas asumimos que el Peronismo ES revolucionario ¿o nos resignaremos a que sea NADA? Como quieren desde 1955.

Daniel Mojica

sábado, octubre 29, 2016


COLABORACIONISMO, LEGALIDAD, LEGITIMIDAD, COMPLICIDAD. ¿SON SÓLO PALABRAS?

Colaboracionismo: Colaboración con los invasores de un país o con un régimen establecido ilegalmente en él. (Diccionario de la Real Academia Española)

¿Cómo se llama a los dirigentes y legisladores que “colaboran” con un gobierno elegido democráticamente, que hace todo lo contrario que prometió hacer si lo elegían?

Legalidad: 1. f. Cualidad de legal. 2. f. Der. Ordenamiento jurídico vigente. (Ibídem)

Tenemos un gobierno que no respeta la Constitución Nacional (CN), las leyes votadas ampliamente por el Congreso, ni los tratados internacionales. O sea que no respeta el “ordenamiento jurídico vigente”.

¿Qué debe hacer un pueblo ante esta situación? Cuando ve que se ponen en juego la vida de las personas y los bienes de la comunidad protegidos por la CN.

Cuando toman medidas que afectan el patrimonio nacional que va a engrosar sus cuentas en el exterior. Hecho también tipificado en la CN y penado por la misma. Cuando los legisladores que fueron votados para hacer oposición votan con el oficialismo transformándose en cómplices del saqueo y de la estafa.

Cómplice: 2. m. y f. Participante o asociado en crimen o culpa imputable a dos o más personas. 3. m. y f. Persona que, sin ser autora de un delito o una falta, coopera a su ejecución con actos anteriores o simultáneos. (Ibídem)

¿Se puede considerar legítimo un gobierno que actúa de esta manera?

Legitimar: 1. tr. Convertir algo en legítimo. 2. tr. Probar o justificar la verdad de algo o la calidad de alguien o algo conforme a las leyes. (Ibídem)

A esto hay que agregar la parcialidad de ciertos sectores del Poder Judicial que al aceptar la politización de la justicia, brinda impunidad a ciertos políticos por los mismos hechos que persigue a otros.

Eso nos pone al borde de la democracia. O en todo caso nos demuestra que “esta democracia” asentada en “esta CN” no sirve a los intereses del pueblo. Estamos jugando un partido donde el árbitro tomó partido por los contrincantes y usa el reglamento que elaboraron para ellos.

Algo habrá que hacer. Pienso.

Daniel Mojica

miércoles, septiembre 14, 2016

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL ROL DEL ESTADO

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL ROL DEL ESTADO

CONTEXTO
La disputa, tal vez histórica, en la lucha de los pueblos por su liberación, es el rol del Estado. En tanto es el que debe regular las relaciones entre los distintos sectores de la sociedad.
Uno de los triunfos del capitalismo es haber construido la creencia de que “el poder” reside en el Estado. De esta manera se cambia el eje de las tensiones entre las grandes empresas, los sindicatos y otras organizaciones sociales.
También de esa manera, se pretende invisibilizar la enorme capacidad de ejercer presión sobre los gobiernos, de las corporaciones empresarias.
Esta introducción abre un sinnúmero de abordajes posibles, que reflejan esa solapada o no tanto, disputa de poder en nuestra América.
Voy a enfocarme en lo que esta contienda provoca en los medios de comunicación y su relación con nuestra realidad.

REFERENCIAS
Noami Chomsky cita un estudio de Benjamín Gisberg sobre “la movilización de la opinión pública”, este sostiene que”…los gobiernos occidentales han utilizado mecanismos de mercado para regular las perspectivas y los sentimientos populares. El mercado de las ideas…disemina con eficacia las creencias e ideas de las clases superiores…” (Nosotros las llamamos clases dominantes).
La reflexión de Ginsberg termina así: “Aunque los ciudadanos occidentales suelen equiparar al mercado con la libertad de opinión, la mano oculta del mercado puede ser un instrumento de control casi tan potente como el puño de hierro del estado”. (Nótese que equipara el poder del “mercado” con “el puño de hierro del estado”. Lo que habla de la fuerza reguladora que posee en aquellos países que quieren convencernos de tener un estado que no regule). (Fuente: Noam Chomsky, “Ilusiones necesarias, control del pensamiento en las sociedades democráticas”).
El concepto que expresa Benjamín Ginsberg, fue plasmado casi visionariamente y llevado al paroxismo por George Orwell en su novela “1984”, que ya he mencionado en otras notas.

¿ Y EL ESTADO?
Vamos llegando al meollo del asunto, que es la importancia del rol del estado en los países coloniales. Pero no cualquier Estado. Sino uno que refleje, defienda y sostenga los intereses populares. En este caso, en el contexto de los medios de comunicación y la circulación de la información y el conocimiento.

Vuelvo a Chomsky, no porque no tengamos excelentes estudiosos y referentes sobre estos temas en nuestros pagos. Simplemente lo hago porque proviene de las entrañas del capitalismo. Además, no puede ser “acusado” de peronista.

Dicho lo cual, cito: “Los segmentos de los medios de comunicación que pueden llegar a un público considerable son conglomerados aún mayores… venden un producto a los consumidores. Su mercado son los anunciantes, y el producto son los públicos…” (El subrayado es mío)
A veces “los anunciantes” no necesariamente pretenden imponer un producto, también suele ser, una idea, un sistema de gobierno, un candidato, un modo de vida en sociedad, un modelo económico, una visión del mundo.

Con facilidad podemos asociar el concepto “anunciante”, con “el que pone la plata”, y no cambia el sentido de lo expresado.

Retorno a la obra del lingüista, “…los proyectos inadecuados para su patrocinio” (de los “anunciantes”)…”tienden a morir en la rama…” dice, citando al diario “Economist” de Londres, quien da el ejemplo del canal público de TV, WNET, que “perdió su suscripción empresarial de GULF+WESTERN por un documental: Hambre a cambio de beneficios”, que trata de una empresa multinacional que compra una inmensa cantidad de terrenos en el tercer mundo.

El responsable ejecutivo de la GULF, le escribió a WNET, que esas acciones “No habían sido las de un amigo” y añadió que el documental era “violentamente anti empresa, si no anti norteamericano”.

Ante semejante mensaje ¿quién se atrevería a cometer “el mismo error”?
Acá surge la pregunta sobre el rol del Estado, y por qué, más arriba aclaré que no cualquier Estado.
Si el Estado no está al servicio de las grandes mayorías populares y de sus organizaciones sociales, no defenderá sus intereses.

POR CASA ¿CÓMO ANDAMOS?
En lo atinente a los medios de comunicación y la circulación de la información, es crucial. Porque está demostrado que sólo con las leyes, no alcanza, si no hay voluntad política en todos los actores involucrados, de defender el derecho a la información y a la pluralidad de voces.

Porque, si el Estado y los funcionarios responsables de regular, y regularizar la situación de los medios comunitarios y vecinales, no tienen la conciencia política y social de su responsabilidad en cuanto a facilitar la sustentabilidad de estos medios alternativos de comunicación, la pluralidad de voces, es sólo una expresión de deseos y no un objetivo político.

Con dolor debo decir que perdimos una enorme oportunidad de contar, hoy, con medios comunitarios y vecinales, para defender con herramientas comunicacionales propias, el proyecto iniciado el 25 de Mayo de 2003.

Por impericia, amiguismo, falta de lucidez, egoísmo, sectarismo, cada quien tendrá su mirada para aportar. Lo cierto es el tremendo error político que significó semejante actitud.
Entonces, hoy, el campo nacional y popular no tiene la cantidad necesaria de medios y comunicadores para contrarrestar la desinformación, el apagón informativo y el cepo comunicacional que existe. Porque no se los regularizó como era de esperar, si realmente queríamos dar la famosa “batalla cultural”.

Quienes tuvieron la oportunidad y las posibilidades de hacerlo no estuvieron a la altura del desafío en que la historia los puso. Por otro lado, las voces que se escuchan y las plumas que escriben en los medios que sobreviven, son los mismos que ocuparon los medios oficiales durante los últimos doce años, salvo muy contadas excepciones.
Hubo valiosos compañeros y compañeras que no tuvieron espacio antes en aquellos medios y hoy siguen dando pelea desde la misma marginalidad de las que no se les permitió salir entonces.

“QUE NO ELIJAN LOS MEDIOS”
Agustín Rossi, dijo en un reportaje, aludiendo a figuras reconocidas, en el contexto de la pérdida de los espacios oficiales: “que no elijan los medios”. Gran observación.
Porque quienes sostuvimos y sostenemos “la batalla cultural” desde los medios comunitarios y vecinales, comprobamos que resultó imposible conseguir notas de dirigentes políticos, sindicales, legisladores y opinadores varios, que desfilaban por los medios públicos durante los años del gobierno popular. Salvo contadas y honrosas excepciones.

Durante las primeras semanas del actual gobierno, algunas notas se consiguieron en los medios alternativos, hablando de manera directa con los interesados. Con la aparición de las “nuevas islas opositoras” en ciertos medios. Los mismos dirigentes con los que logramos hablar “personalmente” nos remiten a sus “responsables de prensa”. Con las mismas honrosas y contadas excepciones. Recordamos las palabras del ex ministro de Defensa Nacional: “que no elijan los medios”.

Por todo esto es fundamental el rol del Estado. Porque sin los recursos necesarios que debe ofrecer ese Estado, los medios comunitarios no sobreviven en una democracia capitalista como la nuestra.

Con amargura debo decir que el Estado que tanto hizo en otros aspectos falló en cómo encaró “la batalla cultural”. Hoy lo sufrimos.
Es de esperar que los dirigentes políticos, sindicales, legisladores y referentes sociales y culturales reflexionen. Porque, si cuando volvamos, porque vamos a volver, cometemos los mismos errores que saltan a la vista, y que no están todos contenidos en estas líneas, no será posible llegar a la ansiada liberación nacional. Por la que han dejado la vida tantos compañeros y compañeras desde las primeras páginas de nuestra historia, que no comenzó en 1492.



Daniel Mojica


lunes, septiembre 05, 2016

¿CÓMO DEMANDAN DIOS Y LA PATRIA?

¿CÓMO DEMANDAN DIOS Y LA PATRIA?

El Art. 93 de nuestra Constitución Nacional (CN) prescribe una fórmula de juramento para el presidente y para el vicepresidente.

“Al tomar posesión de su cargo el presidente y vicepresidente prestarán juramento, en manos del presidente del Senado y ante el Congreso reunido en Asamblea, respetando sus creencias religiosas, de: "desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de presidente (o vicepresidente) de la Nación y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina". ( Art. 93 CN)

“…El nuevo presidente cambió una palabra en la jura que encabezó ante la Asamblea Legislativa, que se transmitió por cadena nacional. “Honestidad” por “patriotismo” fue el trueque que sorpresivamente pronunció el mandatario, quien durante su discurso se comprometió a “combatir la corrupción” durante su gestión que durará hasta el 2019”. (Portal de TN del 10/12/2015)

“Yo, Mauricio Macri, juro por Dios, nuestro Señor y estos Santos Evangelios desempeñar con lealtad y honestidad el cargo de Presidente de la Nación Argentina y observar y hacer observar con fidelidad la Constitución de la Nación Argentina. Si yo no lo hiciere, que Dios y la Patria me lo demanden”.

“Señala Alberdi que el juramento sólo debería limitarse a la promesa de cumplir con la Constitución; pero que generalmente suelen incluirse en la fórmula de su otorgamiento, otros objetos que la Ley Fundamental estima como necesarios a tal fin. Y de allí que el juramento requerido al presidente y vicepresidente, contempla varios aspectos, según lo explica Joaquín V. González: “1° Obliga al hombre por su religión a ser honrado y sincero en el ejercicio de sus funciones, y en la tutela y salvaguardia del bienestar social y de los derechos y garantías acordados; 2° Se obliga por el honor a ser leal con sus deberes y hacia sus conciudadanos, que tan grande poder le confían; 3° Se obliga por el patriotismo a no cometer actos indignos del honor colectivo de la Nación; 4° Confirma un poder general del Presidente, y a la vez un deber correlativo de obligar a todos a obedecer la Constitución, y obedecerla él mismo. Si falta, el Dios de sus creencias y el sentimiento del honor le reprocharán su delito, y la Nación hará efectiva su responsabilidad por medio del juicio político, establecido como facultad del Congreso”. (03/12/2015, Carlos R. Baeza, “El juramento del presidente”, La Nueva, Bahía Blanca)

Es muy clara la reflexión de Joaquín V. González, acerca de lo que significa el juramento. No es una simple fórmula vacía y sin consecuencias políticas, éticas, o, incluso penales.

Precisamente, por el no cumplimiento del juramento de asunción del presidente, es la pregunta que formulo en el título de las presentes líneas: ¿Cómo demandan dios y la patria al mandatario que no cumple con el mandato popular según la CN?

De este interrogante surge otro ¿Quién tiene la responsabilidad de llevar adelante esa demanda?

“Corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la Nación, el conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución, y por la leyes de la Nación…” (Capítulo II, Atribuciones del Poder Judicial, Art. 116 CN)

“Capítulo 1: De la Cámara de Diputados” (CN) Art. 53 Sólo ella ejerce el derecho de acusar ante el Senado al presidente, vicepresidente, al jefe de gabinete de ministros, a los ministros y a los miembros de la Corte Suprema, en las causas de responsabilidad que se intenten contra ellos, por mal desempeño o por delito en el ejercicio de sus funciones; o por crímenes comunes, después de haber conocido de ellos y declarado haber lugar a la formación de causa por la mayoría de dos terceras partes de sus miembros presentes.”

Según el Art. 116 tanto la Corte Suprema como los tribunales inferiores deben intervenir en asuntos “que versen sobre puntos regidos por la CN”, pregunta ¿si el presidente de la Nación no “observa ni hace observar con fidelidad la CN”, no corresponde que la Corte Suprema tome alguna medida al respecto? Otra pregunta ¿si la Corte Suprema no lo hace, corresponde que la Cámara de Diputados haga lo que prescribe el Art. 53 de la CN, hacia el presidente de la Nación o contra los miembros de la Corte Suprema?

Son interrogantes de un ciudadano común. Creo que no es necesario hacer una enumeración de los actos de gobierno que están reñidos con la CN y los Tratados Internacionales (Pacto de San José de Costa Rica), derogación de leyes por Decreto de Necesidad y Urgencia (Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual) eliminación de organismos autárquicos y desplazamiento de sus titulares sin seguir los requisitos establecidos al efecto (AFSCA y AFTIC), nombramiento de jueces para la Corte Suprema por decreto. Son algunas de las flagrantes violaciones cometidas impunemente. Es decir sin que la Corte Suprema cumpliera con la función que le otorga la CN como resguardo del bien común, la vida y los bienes de los habitantes establecidos por la Carta Magna.

¿Qué le queda por hacer al pueblo cuando el Poder Ejecutivo viola la CN, la Corte Suprema no se ocupa de emplazarlo al respecto, y la Cámara de Diputados en lugar de tomar nota y actuar en consecuencia por la gravedad institucional que conlleva, acompaña todas y cada una de las violaciones y arbitrariedades cometidas?

También el recorte arbitrario de derechos adquiridos olvidando que “Las declaraciones, derechos y garantías que enumera la Constitución, no serán entendidos como negación de otros derechos y garantías no enumerados pero que nacen del principio de la soberanía del pueblo y de la forma republicana de gobierno.” (Art. 33, CN)

Un párrafo aparte merecen también las negociaciones con los tenedores de bonos que no entraron en las reestructuraciones de los años 2005 y 2010, que fueron avaladas por el Congreso Nacional y que son pasibles, todos los funcionarios del Poder Ejecutivo y los legisladores de ambas cámaras de lo que prescribe el Art. 29 de la CN: “…El Congreso Nacional no puede conceder al Ejecutivo nacional…sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la Patria.”

La máxima autoridad judicial, otra vez eligió el silencio.

Pero a pesar de sus falencias de época, la CN aún tiene sus anticuerpos para cuando los poderes del Estado no están a la altura del patriotismo y la observancia fiel de sus prescripciones: “Esta Constitución mantendrá su imperio aun cuando se interrumpiere su observancia…”(Capítulo II, Art. 36, primer párrafo) “Todos los ciudadanos tienen el derecho de resistencia contra quienes ejecutaren actos…enunciados en este artículo…Atentará asimismo contra el sistema democrático quien incurriere en grave delito doloso contra el Estado que conlleve enriquecimiento, quedando inhabilitado por el tiempo que las leyes determinen para ocupar cargos o empleos públicos.” (Ibídem, último párrafo)

El famoso tema denominado “dólar futuro” no es un “…grave delito doloso contra el Estado que conlleve enriquecimiento…”.

Vuelvo a la pregunta que origina esta nota ¿Cómo demandan dios y la patria?

¿Qué debe hacer un pueblo cuando ninguno de los poderes que la CN enumera como Gobierno Federal y según reza el Preámbulo de la misma, no cumplen “los pactos preexistentes”, ni “el objeto de constituir la unión nacional”, ni “afianzar la justicia”, tampoco a “consolidar la paz interior, proveer a la defensa común , promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad…”?

Si algún jurista, constitucionalista o especialista puede ayudarme a clarificar estas dudas, que tal vez, por no ser abogado no están bien planteadas o fundamentadas, me ayudaría a bajar el nivel de angustia e impotencia que motivaron estas reflexiones.

Daniel Mojica